Copyright © autoficción at its finest
Design by Dzignine
sábado, 25 de septiembre de 2021

Qué padre sería

poder leer la mente. Poder decir siempre supuse, pero de igual forma quería saberlo. Estuve leyendo un viejo escrito aquí en mi blog y pensé en cómo reaccionaría esa persona si supiera de su existencia. No lo considero alguien que navegue por entre las redes de sus cercanos, y menos que lea sus piensos, pero de vez en cuando me ha sorprendido con sus preguntas curiosas y cursilerías aprisionadas.

Le imaginé pensando mucho, y de ahí surgió el deseo de saber. Imaginarle preguntar el por qué de esas palabras. Pero también imaginé verle pronunciar un no entenderías. No es tiempo, o quizás nunca lo será. Decirle lo sé; siempre supuse, aunque se tratara de una negación o aceptación a lo antes mencionado. Querer es poder. Querer poder; desear oportunidad. Poder querer aunque no se pueda o no se quiera querer. Ser querido y ser lo que se quiso ser con él.

martes, 10 de agosto de 2021

Solo aparezco

cuando ando de buenas, y no cuando tengo algo qué contar. Hoy ninguna, o quizás sí. Ando como cuando uno regresa (a la fuerza) a la soltería y ni ganas dan de saber quién te ha dejado de seguir o de qué trataba ese chisme que prometía alterar emociones.

No vengo de una relación sentimental sino laboral. Y lo siento como cuando uno vuelve de un largo viaje. Muy bonito todo, fue divertido, aprendí mucho, viví grandes momentos y reí como cuando tenía catorce; debí dejar una nota de qué hacer en estos casos. Me llaman y me dicen que qué ausente he estado y yo solo puedo hacer énfasis en que la sorpresa aquí es que ya pasaron dos semanas; ¡¿cómo que ya es agosto?!

Nunca celebro mis cumpleaños, y este no iba a ser la excepción, pero las circunstancias obstruyeron mi ser. Mis ganas se apagaron como las velitas que no soplé. Pero la vida sigue aunque uno ande madreado. El descanso no te sabe a descanso y ya cuando lo estás asimilando te miras a ti mismo pensando en cómo será el siguiente gran paso. Bien, ya edité el cv, ya me puedo ir a dormir.



Playlist de: lo que ese ciclo suena para mí. 

lunes, 7 de junio de 2021

Vengo en son de paz

Pero parece que nunca me voy igual a como vine.

Ayer fui a casa de un buen amigo, acompañados de un amigo suyo que me hace recordar a aquellos a quienes les sacaba la vuelta en la secu. Él fue el primero en irse. Después de ahí platicamos de aquello que parece estar sanando en nuestras vidas. Le confesé tengo unas enormes ganas de ponerle fin a ese vínculo que tengo con R, vínculo que parece existir a base de incertidumbre. Le dije que, desde que tiene novio, ha evadido comunicación conmigo y vuelve cuando quiere (y sin razón aparente).

Pasa que su novio me odia. Cree conocerme por todo lo que R le dijo de mí. Algo así como creo conocer a D por todo lo que mi amigo dijo de él. Cuesta creer que existe gente así, pero no todos analizamos las posibles causas de sus determinados actos. Entonces, me dijo él, ¿por qué simplemente no dejas la puerta abierta? ¿Por qué alterar el orden de esa manera?

Desde que R volvió allá por el verano del 19, me pregunté el por qué le seguía dando entrada a mi vida si las cosas no serían igual que antes (y muy probablemente se terminaría yendo semanas después). Te veo, te escucho igual que antes pero eso que pronuncias no suena interesante, ni interesado de tu parte. Sentí que visitaba una vida que ya no era mía. Persistí, de todas formas. Y ahí entendí que yo nunca quise que se fuera. Pero lo hacía.

Sé que a veces no hay que esperar. Las cosas llegan por sí solas. Lo sé porque eso se lo dije a mi amigo. Y la ausencia de R no me martiriza tampoco. Le pienso, sí. Pero no me duele. No me enoja. Creo que solo quiero aprovechar la oportunidad de decirle lo que pienso. Que si no me he ido es porque si lo hago no vuelvo. Quizás no cumpla con el "nunca" pero de volver igual a como me fui, pues, no.

Me quedé sin internet por una semana, pero aún no respondo los mensajes de hace como dos semanas. Denme tiempo. El trabajo me absorbe mucho tiempo. Y creo que le falta más sal pero a la herida.

lunes, 25 de enero de 2021

Crecer como persona

A mí nunca me hizo sentir raro ver cómo los de mi generación iban formando una familia, o se casaban, o ambas cosas. Nunca. Pero lo que sí me deja un sentimiento extraño es cuando eso lo hacen amigos menores que yo. Ya no lo veo pensando "oye, vas muy rápido, si no son carreritas", sino más bien me hace cuestionar mi velocidad.

Es irónico porque yo ni familia quiero (bueno, en parte sí pero no ahora ni después, quizás más más después), pero eso no deja de hacerme sentir no mal pero sí raro. Siento como si no estuviera viviéndola como debería. Que aunque ellos me digan que qué padre no ser padre ni tener esa clase de responsabilidades, yo sé que al final no cambiarían esas experiencias ni por un par de horas extra de sueño.

Luego, me preguntaron que dónde se encontraban localizados los guerreros de Terracota y no supe qué responder pero eso no importó tanto porque descubrí que hay vida más allá del amor (o lo que se le parezca). Crecer como persona no se trata de cuánto puedes juntar ni qué tantos hijos puedes traer.

Y luego un amigo llegó después diciéndome que si no tengo hijos quién verá por mí cuando yo ya no pueda. Me apagó la llamita de la esperanza pero bueno no todo lo puedo deducir yo, ¿o sí? En fin. Aquí es cuando debería decir "bueno, al menos tengo salud" pero capaz y amanecemos con la resurrección de la epidemia de baile o algo sacado del siglo XII.